• 0

La cocina en la literatura cubana (VI): Nicolás Guillén

Hay otro a quien hay que mencionar cuando se habla de la expresión del acto de comer en la literatura cubana; ese es Nicolás Guillén, poeta nacional de Cuba.

Seguidamente dos ejemplos.

En su libro “La paloma de vuelo popular” aparecen estos simpáticos versos que el autor nombró «Epístola»:

 

Perdonad al poeta

desdoblado en gastrónomo… Más quiero

que me digáis si allá (junto al puchero,

la fabada tal vez o la munyeta),

lograsteis decorar vuestros manteles

con blanco arroz y oscuro picadillo,

orondos huevos fritos con tomate,

el solemne aguacate

y el rubicundo plátano amarillo.

¿O por ser más sencillo,

el chicharrón de puerco con su masa,

dándole el brazo al siboney casabe

la mesa presidió de vuestra casa?

Y del bronco lechón el frágil cuero

dorado en púa ¿no alumbró algún día

bajo esos puros cielos españoles

el amable ostracismo? ¿Hallar pudisteis,

tal vez al cabo de mortal porfía,

en olas navegando,

en rubias olas de cerveza fría,

nuestros negros frijoles,

para los cuales toda gula es poca,

gordo tasajo y cristalina yuca,

de esa que llaman en Brasil mandioca?

El maíz, oro fino

en sagradas pepitas,

quizá vuestros ayunos

a perturbar con su riqueza vino.

El quimbombó africano,

cuya baba el limón corta y detiene,

¿no os suscitó el cubano

guiso de camarones,

o la tibia ensalada,

ante la cual espárragos ebúrneos,

según doctos varones,

según doctos varones en cocina,

según doctos varones no son nada?

Veo el arroz con pollo,

que es a la vez hispánico y criollo,

del cual es prima hermana

la famosa paella valenciana.

No me llaméis bellaco

si os hablo del ajiaco,

del cilíndrico ñame poderoso,

del boniato pastoso,

o de la calabaza femenina

y el fufú montañoso.

¡Basta! Os recuerdo el postre. Para eso

no más que el blanco queso,

el blanco queso que el montuno alaba,

en pareja con cascos de guayaba.

Y al final, buen remate a tanto diente,

una taza pequeña

de café carretero y bien caliente.

Y ya que habla EL ALDABÓN de Guillén, recordamos una anécdota de cuando el cubano regaló un jamón a ese otro esencial poeta de la lengua castellana, Rafael Alberti.

Exilados vivían los dos escritores en Argentina. Guillén obligado por la dictadura de Gerardo Machado y Alberti alejado de la no menos horripilante de Franco. Sin embargo, la lejanía de sus tierras no logró doblegar a aquellos espíritus gozosos de la vida y amantes empedernidos de la buena mesa.

Dice Guillén en sus memorias:

“A mí llegada a Buenos Aires, tanto Alberti como su esposa María teresa decidieron que yo debía ofrecer unas charlas por la radio con el fin de levantar algunos fondos que me permitieran vivir sin apuros.

“Dicho y hecho: me contrató la emisora El Mundo, y cada semana salía yo al aire, contando anécdotas y diciendo poemas, que era lo único que en caso semejante y en las condiciones políticas del país podía hacer un extranjero para no señalarse.

“Del primer dinero que me llegó por aquel trabajo decidí regalar a ambos amigos algo que había sido un sueño irrealizable en mi niñez, que lo fue más tarde en mi juventud y que aún seguía siéndolo en mi edad madura; algo que nunca pude conseguir como totalmente mío, a mi disposición, esto es, sin que yo tuviera que agradecerlo a la generosidad maternal en la lejana cocina de mi infancia, o tomar de manera siempre parcial y dosificada en los restaurantes del mundo.

“En fin, que regalé a Rafael Alberti un jamón como para mí lo hubiera yo querido.

“Recuerdo muy bien la mañana que fui a comprarlo a una tienda de la calle Castelli, cerca de la plaza Once. Escogí el más grande y orondo de los jamones argentinos que allí había y regresé a mi cuarto de hotel para decidir cómo iba a hacerlo llegar a su lírico destinatario. Al cabo de mucho pensarlo, me pareció que lo mejor era meter el jamón en una gran caja, que hiciera creer en otra cosa y acomodarlo con toda suerte de relleno. Me ayudó en esto la pintora Lea Dublín, quien dio al envoltorio un aspecto tan artístico y elegante que nadie podía sospechar su grasiento contenido, y a la casa de Pueyrredón, donde vivían Alberti y María Teresa nos fuimos. Pero debe saberse que junto al jamón había puesto yo un soneto dedicando al gran poeta español la suculenta mercancía.

“Decidieron ellos que para consumir el regalo convidarían a un grupo de amigos íntimos, de los asiduos a la casa, y se daría una fiesta bien bohemia, la fiesta del jamón.

“Y al fin llegó el día, o mejor la noche, la del 25 de noviembre de 1958. A las nueve en punto, Maria Teresa pidió silencio a los invitados, que formaban poco más de una veintena, y tomando yo el jamón lo puse en las manos de Rafael, luego leí el soneto de la dedicatoria, que dice así:

 

AL POETA ESPAÑOL RAFAEL ALBERTI

ENTREGÁNDOLE UN JAMÓN

(SONETO)

 

Este chancho en jamón, casi ternera

anca descomunal, a verte vino

y a darte su romántico tocino

gloria de frigorífico y salmuera

 

Quiera Dios, quiera Dios, quiera Dios, quiera

Dios, Rafael, que no nos falte el vino,

pues para lubricar el intestino,

cuando hay jamón, el vino es de primera.

 

Mas si el vino faltara y el porcino

manjar comerlo en seco urgente fuera,

adelante, comámoslo sin vino

 

que en una situación tan lastimera,

como dijo un filósofo indochino,

aun sin vino, el jamón es de primera.

 

Para completar la ceremonia, respondió Rafael Alberti con otro soneto, escrito para ser leído en tan solemne ocasión:

 

AL POETA CUBANO NICOLÁS GUILLÉN

AGRADECIÉNDOLE UN JAMÓN

(SONETO)

 

Hay vino, Nicolás, y por si fuera

poco para esta nalga de porcino,

con una champaña que del cielo vino

hay los huevos que el chancho no tuviera.

 

Y con los huevos, lo que más quisiera

tan buen jamón de tan carnal cochino:

las papas fritas, un manjar divino

que a los huevos les viene de primera.

 

Hay mucho más, el diente agudo y fino

que hincarlo ansiosamente en él espera

con huevo y papa, con champaña y vino.

 

Mas si tal cosa al fin no sucediera,

no tendría, cual dijo un vate chino,

la más mínima gracia puñetera

Te ha gustado? Compártelo:

Dejanos un comentario

Nuestro horario

Lun., Mar., Mie., Vie., Sab., Dom.
11:00 am - 11:00 pm
Jue.
11:00 am - 4:00 pm

Buscar

Certificado de Excelencia 2017

Déjanos saber tu experiencia en El Aldabón

Suscríbete